Gracias por dar este pequeño paso hacia ti.
Te he enviado un correo electrónico con el acceso a tu diario gratuito: «3 señales de que te hablas demasiado duro».
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Regálate un momento de calma para descubrir cómo te hablas, reconocer esas palabras que a veces te hacen daño y empezar a tratarte con un poquito más de amabilidad.
No necesitas hacerlo perfecto. Solo empezar a escucharte.